Comunicar desde la publicidad

Entrevista a Pepe Ruiz, creativo y CEO de Agencia Jumpers.
Pepe Ruiz, de Agencia Jumpers, entrevistado por Fernando Molina

Ha salido el sol después de varias semanas de lluvia. Cojo la moto, cruzo el Puente de los Remedios y a mitad de la avenida de la República Argentina, a mi derecha, veo un rótulo redondo en blanco y negro. -Aquí es. Subo por las escaleras y me encuentro con una puerta entreabierta. Llamo y paso. -¿se puede?. Una oficina abierta: vigas al natural pintadas de amarillo, un sofá multicolor y muchos premios decorando las paredes.

Pepe se dedica a la publicidad, el branding y el marketing digital, es publicista, CEO y hombre orquesta en Agencia Jumpers, depende del día o de la hora.  Tras un office tour y varias presentaciones nos sentamos en su despacho, con vistas a Los Remedios y a la sala de máquinas de Jumpers.

F: Pepe, ¿Tú siempre has querido emprender, o la vida te empujó a montártelo por tu cuenta ?

P: Pues mira, yo empecé estudiando enfermería, en mi familia iba lo sanitario. Tenía un amigo que le gustaba mucho el diseño y a mí siempre me ha gustado este mundo y tras varios vaivenes decidí estudiar diseño.

Monté en casa de mi madre un pequeño estudio y empecé a ganar pasta porque conocía a mucha gente de la noche. Mi primer cartel fue, alucina, para Yola Berrocal y Sonia Monroy.

Después monté un estudio físico pequeñito, empecé yo solo, después lo monté con tres personas, y después me asocié con quien actualmente es mi socio, formamos un tándem muy guay y decidimos constituir Jumpers.

F: ¿Cómo es el día a día en Jumpers? 

P: Aquí todos tenemos diferentes horarios. La entrada es flexible, es una exigencia del mercado laboral, de la gente joven. Además de ganar pasta quiere tener comodidades, entradas y salidas flexibles, teletrabajo…

Entramos entre las ocho y las nueve de la mañana. Yo divido la jornada en tres partes: una primera en la que me pongo al día de mis quehaceres y los del equipo, reuniones, estatus, temas pendientes y soluciones. Después, reuniones y llamadas con clientes, y por último, antes de la salida a mediodía, me reúno con mi socio. Por las tardes no siempre vengo a la oficina; la clave es tener el teléfono siempre disponible para el equipo y los clientes.

Monté en casa de mi madre un pequeño estudio y empecé a ganar pasta porque conocía a mucha gente de la noche. Mi primer cartel fue, alucina, para Yola Berrocal y Sonia Monroy.

F: ¿Y cómo se llevan las profesiones creativas con el teletrabajo?

P: A mí personalmente el teletrabajo no me gusta, creo que el trabajo creativo en equipo presencial es mejor, salen más cosas, mejores y más rápido. Pero el mercado manda.

F: Cuando montaste Jumpers en 2014 no tenías hijos, y ahora tienes dos. ¿Cómo lo llevas?

P: Es complicado. Justo ahora tenemos mucho trabajo y antes, por ejemplo, no solía trabajar por las tardes y ahora suelo venir al menos dos tardes a la oficina. Al final tengo que encontrar huecos en el trabajo —salir antes del mediodía para recoger a mi hijo, por ejemplo— para poder hacer tareas de padre y estar con ellos.

F: Tenéis clientes locales, regionales y nacionales. ¿Qué aportáis como agencia “pequeña” de provincia a un cliente nacional que quiere venir a Sevilla?

P: La visión de ciudad pequeña, agencia pequeña, proyectos pequeños es complicado de disolver. Es curioso que las grandes agencias de Madrid, Barcelona y del extranjero se nutren de profesionales andaluces, muy buenos creativos que trabajan para grandes clientes, que luego ven con otros ojos contratar directamente a agencias andaluzas.

No obstante, está cambiando: ahora sí están viniendo grandes empresas aquí. ¿Por qué? Porque es más económico. En Madrid y Barcelona están las grandes agencias, pero aquí un buen trabajo te cuesta la mitad de pasta.

Por ejemplo, ves anuncios de la Junta de Andalucía hechos con agencias de Madrid o Barcelona y dices: ¿por qué no lo hacen con una agencia de aquí? Porque supuestamente las mejores agencias están allí, aunque con equipos llenos de andaluces.

F: ¿Y si ellos no vienen, vosotros vais? ¿Cómo pescáis clientes?

P: El boca a boca es muy importante. Ven algo que les gusta, preguntan quién lo hizo y te contactan. La FIFA, por ejemplo. Nos contactaron ellos y somos la única agencia en España que trabaja con ellos directamente.

Además, cada cierto tiempo tiramos de contactos para agendar reuniones. Trabajamos con clientes de toda España. A veces de las reuniones sale una oportunidad y de esa oportunidad un negocio. No siempre es así.

Las grandes agencias de Madrid, Barcelona se nutren de profesionales andaluces, muy buenos creativos que trabajan para grandes clientes, que luego ven con otros ojos contratar directamente a agencias andaluzas.

F: Hablando de crecer, ¿cuál es el planteamiento? ¿Fusiones, alianzas con grupos, crecimiento orgánico?

P: Jumpers ha cumplido ya más de diez años y para bien o para mal nunca hemos dependido de terceros. Tenemos nuestro propio presupuesto, no dependemos de ningún grupo ni de músculo inversor, pero con el crecimiento que estamos teniendo cada vez es más complicado crecer a nivel de beneficios: más trabajadores, mejores sueldos, impuestos, clientes que no siempre pagan según lo establecido…

Ahora mismo, si viniese un grupo —siempre sin cambiar nuestra filosofía de la creatividad—, estaríamos dispuestos a tener una alianza. De hecho, ya ha habido alguien que nos ha tocado, no nos ha terminado de convencer. Tenemos una forma de trabajar desde aquí, desde Sevilla, diferente a lo que hay, y eso no lo queremos perder. Si hay alguien que se quiera aliar con nosotros y vea las cosas de la misma forma, estaríamos dispuestos a sentarnos a negociar.

F: ¿Cómo son los clientes andaluces? ¿Tienen alguna particularidad?

P: Hay dos cuestiones en las que destacan: la falta de presupuesto en las empresas y el regateo en las propuestas.

Una empresa que tiene un presupuesto estimado tiene las cosas claras. Y aquí tenemos multinacionales, empresas con mucho potencial, a las que les preguntas qué presupuesto tienen y nunca tienen una partida estimada para la publicidad. Hace poco vino un cliente que quería hacer una campaña por las playas de Andalucía, algo potente, y su presupuesto no llegaba a tres mil euros. La realidad es que, tirando muy por lo bajo, no bajaría de veinte mil. ¿Qué pasa? Que siempre hay alguien que te lo hace por ese precio, alguien que está empezando y tira los precios. Al año siguiente no vuelven a coger ese trabajo por ese precio; no es asumible.

Y luego el regateo. Tú te sientas con un cliente para presentar una propuesta operativa y presupuestaria, y cuando es de aquí sabes que va a intentar cambiarte el precio, aunque sean cien euros.

F: ¿Cuál es la campaña de la que más orgulloso te sientes? ¿Y el cliente ideal? 

P: La primera por la que nos llevamos un premio nacional de publicidad: la campaña para Sevilla Fashion Outlet. El cliente tenía sede en Países Bajos y la campaña utilizaba expresiones muy locales: “en Sevilla no se dice zapatillas, se dice botines”, “en Sevilla no se dice jersey, se dice chaleco”. Fue complicado explicarle eso a un holandés. No creían en ella, pero fue un éxito y se viralizó.

El cliente perfecto para mí es aquel cuya campaña suene a nivel nacional y que además esté bien pagado. No es solo por el dinero: quien paga bien, exige bien y aprieta.

F: ¿Y hay algún sector con el que os cueste más trabajar?

P: El sector con el que cada vez trabajamos menos es la hostelería. Se prostituyen los precios y lo primero que recortan en restauración es la comunicación y el marketing. Es una tipología de cliente muy complicada: te exigen mucho y rápido, te pagan poco y mal.

F: Dime una reflexión en positivo sobre la IA.

P: Optimización de tiempo. Son herramientas que, bien utilizadas, automatizan muchísimos procesos. Con cabeza, es una mejora bastante amplia en este sector.

F: ¿Y qué herramientas usáis?

P: A diario trabajamos con ChatGPT, Midjourney, las funciones de IA de Adobe y Canva. Y en las entrevistas, tanto de beca como de contratación nueva, desde hace algo más de un año metemos una prueba de conocimientos de herramientas de IA.

F: Te voy a leer un fragmento del libro “13,99 euros”, de Frédéric Beigbeder: “un buen creativo no debe dirigirse a los consumidores, sino a las veinte personas de París susceptibles de contratar. Por consiguiente, ganar un premio en Cannes es mucho más importante que conseguir que el cliente aumente sus cuotas de mercado“. 

P: Hablando desde mi experiencia, cada vez que hemos ganado un premio, a los pocos días hemos tenido clientes llamando a nuestra puerta. Además, al cliente cuya campaña ha sido galardonada le gusta sacar pecho. Los clientes que contratan valoran agencias con campañas premiadas.

F: Y para cerrar: un consejo honesto para alguien que esté empezando en esto.

P: Esto es un sector que te tiene que gustar, porque quema y frustra mucho. Los clientes te exigen mucho, te meten muchísima presión, en muy poco tiempo y con muy poco margen de maniobra. Pero también es muy gratificante. Cuando ves materializada una campaña en la que has trabajado, cuando se viraliza, o cuando un cliente te llama porque ha visto algo tuyo… Es un mundo en el que todo cambia rápido y nunca te aburres. Hay que ser rápido y saber evolucionar.

 

*Si has llegado hasta aquí, gracias por leerme. Si además quieres compartirlo, gracias doblemente.

** Este post forma parte de una serie de entradas cuyo denominador común son aprendizajes del Máster en Dirección de Comunicación Comercial y Digital de la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Sevilla. Busca más como este en la sección DIRCOM.

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