El español Aleix Espargaro consigue su primera victoria en Moto GP

El piloto catalán no pudo contener la emoción en Argentina tras conseguir la victoria que tanto tiempo llevaba buscando
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Aprilia Racing Team Gresini Spanish rider Aleix Espargaro celebrates on the podium after winning the Argentina Grand Prix MotoGP at the Termas de Rio Hondo circuit, in Termas de Rio Hondo, in the Argentine northern province of Santiago del Estero, on April 3, 2022. (Photo by Juan Mabromata / AFP)

200 grandes premios en MotoGP. 32 años. 16 temporadas completas en el Mundial y unas cuantas carreras sueltas. Tres podios y tres pole, la última la tarde del sábado. . Y dos hijos, Max y Mía, que apenas acaban de aprender a ir en bici. Pero la hoja de servicios de Aleix Espargaró estaba incompleta. Hasta este domingo. Cuando se plantó en la primera posición de la parrilla de salida, a las tres de la tarde en Argentina, bajo un cálido sol, era el único de los 24 pilotos en formación que nunca había ganado una carrera y lo consiguió.

Por eso, y por todo aquello que esconden los datos, le costó contener la emoción al piloto de Granollers, al chico que creció en un pueblo desde el que se escucha el rugir de las motos en el vecino Montmeló, cuando cruzó la meta en primer lugar. Y se adjudicó la primera victoria de su vida. La primera también para Aprilia, la fábrica más modesta del campeonato de motociclismo, cuyo trabajo, tras pruebas y más pruebas, tras años de abandonos, caídas y motores que tiraban menos que los de una moto eléctrica subiendo a Montjuic, toma forma este año en una máquina equilibrada, regular, ágil y veloz, que ni siquiera sufrió al medirse en la recta a la Ducati de Jorge Martín.

Si Aleix, el mayor de los hermanos Espargaró los dos pilotos, y por poco no estuvieron los dos en el podio: falló Pol, que se cayó tras 14 giros– ganó el GP de Argentina, una carrera soleada, sin contratiempos, ni desequilibrios causados por los (a veces) tan criticados neumáticos Michelin, es todo culpa suya. Y de la fábrica de Noale, que ha dado por fin con la tecla. Y presentó ya en Qatar la herramienta con la que aspira a romperles los esquemas a los poderosos. Como hizo en Termas de Río Hondo, donde se impuso a la potente Ducati, se deslizó mejor que la Suzuki y la Yamaha y dejó en el olvido a Honda o KTM.

Lo hizo todo bien Espargaró, pese a ceder la primera plaza en la salida, lanzado como iba Martín por el estratosférico dispositivo de salida de la Desmosedici, la moto más vanguardista de la categoría desde hace años. El de Aprilia sabía que tenía un ritmo envidiable. Y ya comprobó en Qatar, donde terminó cuarto, que esa moto era constante y respondía a sus exigencias. Así que nunca perdió la confianza. Y siguió la rueda del madrileño, su amigo, ese chaval al que se llevó a entrenar e invitó a cenar tantas veces cuando no era más que una promesa salida de la Rookies Cup. Sabía que el Martín del 2022, que ya es campeón del mundo y cuyo palmarés le supera,, le daría una rueda fabulosa que le guiaría hasta el triunfo.

“Nunca había gestionado una situación así”, se confesaba Aleix al terminar la carrera. Corrió con el freno echado durante 20 vueltas. Esperando su momento. Asomó la patita en la curva cinco y a falta de ocho giros. Lo volvió a intentar, en el mismo punto al cabo de dos vueltas. Y repitió a falta de cinco. A la tercera fue la vencida. Apuró un poco menos la frenada, cerró bien la dirección. Y conservó el interior de la curva. Las dos décimas que apenas separaban entonces a los dos pilotos fueron ampliándose curva a curva. Supo bien pronto Martín que no tenía nada que hacer más que conformarse con el segundo puesto y contentarse con que fuera su amigo quien ganara la carrera.

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